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Amianto: un material virtuoso con terribles efectos

amianto

En la actualidad, al desarrollase una sustancia de uso industrial con propiedades prometedoras, primero se somete a estudios intensivos para comprobar sus características y efectos sobre la gente. Pero, esta atención minuciosa a la salubridad es relativamente reciente y productos peligrosos como el amianto, cuyo descubrimiento data de años anteriores, están aún muy difundidos a pesar de los esfuerzos de las empresas especializadas en retirarlos.

Y es que, aunque por encima, parezca un material ideal, de extracción barata, fácil de manipular en forma textil y altamente resistente al calor; al recibir cualquier golpe, en especial si ya tiene cierta antigüedad, libera partículas microscópicas en el aire, que no se degradan. Las mismas, al ser respiradas, tienen efectos nefastos sobre el organismo, en particular de aquellos que estuvieron expuestos a ella de manera directa.

Enfermedades que origina el amianto

Estar en contacto con el material en sí, no es riesgoso, puesto que no genera reacciones químicas en la piel ni durante la ingestión. Sin embargo, al penetrar en los pulmones causa heridas en el tejido, llenándolo de cicatrices que impiden la absorción del oxígeno. Es una afección conocida con el nombre de asbestosis.

Los síntomas que produce son desagradables: tos persistente, lógicas dificultades respiratorias y dolor torácico constante. Además, es un cancerígeno confirmado, afectando principalmente los pulmones y la membrana que los rodea, da origen a tumores malignos y agresivos, con una elevada tasa de mortalidad.

¿Dónde se consigue el amianto?

Cabe destacar que se trata de un componente que se encuentra, en pequeñas cantidades, en la tierra, el aire y el agua, no siendo, por lo general, peligroso para la salud. Los problemas surgen cuando hay altas concentraciones, y debido a su anterior popularidad, el mismo está todavía presente en muchos ambientes, inclusive en los países que han prohibido su empleo.

Así lo encontramos en tejas, azulejos y baldosas para recubrir las casas, las primeras versiones del fibrocemento, productos localizados en zonas de fricción permanente (frenos y embragues de automóviles), fibras textiles con propiedades termoresistentes, materiales de empaque e incluso pinturas. Su presencia en edificaciones es particularmente problemática si éstas deben ser reformadas o demolidas.

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