Entre las opciones que tenemos para rentabilizar nuestro dinero, tenemos depósitos bancarios de todo tipo, los clásicos con interés fijo, los que remuneran en especie, aquellos que aplican rentabilidad creciente, los que se pueden contratar a través de Internet y los más complejos, los
depósitos estructurados.
Sin embargo, esta última modalidad ofrece una amplia oferta de imposiciones que están referenciadas a diferentes sectores. Una de las más conocidas son aquellas vinculadas a la bolsa, es decir que dependerá de la evolución de las acciones de las empresas que la entidad haya escogido para el producto en cuestión.
Otra posibilidad es aquella que depende del mercado de las materias primas, o de las divisas, aunque aquí si que debemos asesorarnos bien porque juegan muchas variables.
Sin embargo, las dos opciones más tradicionales dentro de los estructurados son los depósitos referenciados al Euribor y los depósitos con fondos de inversión.