Los bienes raíces son cualquier bien que no puede transportarse o que está jurídicamente ligado al suelo de forma indivisible. Sin embargo, desde un punto de vista más práctico, podemos indentificarlos con los bienes inmuebles, que sin ser el único tipo de bien raíz, si son el más significativo. Se pueden distinguir cuatro tipos de bienes inmuebles que serían los siguientes:
Bienes inmuebles por naturaleza - suelo y el subsuelo.
Bienes inmuebles por incorporación - las construcciones.
Bienes inmuebles por destino - unión de cosas muebles al inmueble.
Bienes inmuebles por analogía - las
hipotecas.
Bienes inmuebles por representación - escritura que otorga la titularidad registral al propietario de un inmueble.
Como invertir
Existen diferentes formas de invertir en bienes raíces, aunque la mayoría de ellas requieren de un cierto capital inicial. No en vano, estamos hablando de negocios inmobiliarios que habitualmente incluyen la compra de inmuebles o terrenos. La única salvedad son los llamados agentes o brokers inmobiliarios, que no dejan de ser intermediarios entre quien quiere vender y quien quiere comprar. El resto de modalidades sí que implican una inversión inicial alta y tienen unas necesidades de caja igualmente elevadas. Estamos hablando de quienes invierten en la compra-venta de viviendas aprovechando rebajas en los precios u ofertas, así como de los urbanizadores y constructores, negocios que quedan lejos del alcance del gran público.