La
hipoteca inversa no es más que un préstamo con garantía hipotecaria a través del cual la entidad financiera se compromete a pagar una cantidad mensual garantizada de forma temporal o vitalicia al titular. En otras palabras, se trata de
hipotecar la vivienda a cambio de una renta mensual.
Para que una
hipoteca pueda considerarse una
hipoteca inversa a efectos legales debe cumplir los siguientes requisitos:
- El solicitante debe tener más de 65 años o acreditar un estado de dependencia severa o gran dependencia (ver artículo 26 Ley 39/2006).
- La vivienda debe ser propiedad del firmante y no puede recaer sobre ella otra
hipoteca.
- El importe del préstamo debe entregarse mediante disposiciones periódicas o únicas.
- La entidad sólo podrá exigir la deuda y ejecutar la
hipoteca cuando fallezca el prestatario.
Así pues, el perfil de cliente de una
hipoteca inversa queda perfectamente delimitado.