Hace poco les adelantaba en un artículo titulado SELL IN MAY, que después del rally bursátil tan espectacular del que hemos sido testigos, se avecina el popular y bolsero adagio de “sell in may and go away”(vende en mayo y márchate). Veremos lo que tarda en hacerse realidad, y si ha llegado el momento de ser prudentes y “marcharnos”.
Iniciamos una semana tremendamente importante en la que conoceremos datos de toda índole: macroeconómica, con el dato de empleo mensual americano que conoceremos el viernes; microeconómica, ya que seguimos inmersos en la temporada de resultados empresariales; de tipos, con la reunión del Banco Central Europeo el jueves (¿bajarán el tipo de intervención?); y por último deberíamos tener noticias de los resultados de los stress tests de los bancos americanos. No nos podemos quejar.
La semana pasada la cerramos conociendo algunos datos macro que apuntaban una tímida recuperación de la actividad económica como el ISM manufacturero americano, índice indicador de la actividad manufacturera que si arroja un valor por encima de 50 indica crecimiento económico y por debajo desaceleración, y que subió al 40,1 desde el 36 anterior: como ven la economía sigue en recesión, pero todo lo que sea ver un suelo en el desplome económico es siempre positivo (y cotizado). También fue más positivo de lo esperado el dato de confianza del consumidor americano, importante indicador adelantado de las expectativas de consumo, clave para reactivar la actividad económica. Todo esto llevó a los índices, principalmente al S&P americano, que es el faro del resto de bolsas mundiales, a romper al alza el rango en el que llevaba metido los últimos días (830-875).
Importante ver si las bolsas serán capaces esta semana, tan cargada de datos, de consolidar esta ruptura al alza e iniciar un nuevo tramo de subida que podría llevar los índices un 5%-10% por encima de donde se encuentran actualmente.
Pero no me interpreten mal, que no quiero ser aguafiestas y nada me gustaría más que esto no dejase de subir y volver a la época del dinero barato y del apalancamiento desenfrenado, pero tenemos que ser reflexivos y no dejarnos llevar por nuestras emociones. Y la lectura actual es de incertidumbre: se sigue destruyendo desempleo a nivel global de forma terrible, con el deterioro para el consumo que ello conlleva no sólo por el incremento de parados, si no por las expectativas de lo que tiene empleo que temen perderlo y ahorran todo lo que pueden; además seguimos en un proceso de desapalancamiento (es decir, de reducción de deuda) tanto empresarial como personal, lo poco que consigue ahorrar el consumidor –el que lo consigue- va destinado a pagar deudas, no a consumir. Por último, y a nivel bursátil, históricamente ha salido bien olvidarse de las bolsas en mayo para volver después de vacaciones. Pero esto es particularmente cierto en periodos bajistas como el actual. Y hay otro dato que me preocupa especialmente de esta subida: que se ha producido sin volumen y con el inversor final (institucional) fuera.
En fin que mientras estamos atentos a los datos mencionados al principio del artículo y a la evolución de la gripe porcina, donde no faltan interesantes teorías conspirativas al respecto, lo más sensato sería olvidarse del mercado hasta otoño donde tendremos más claro (espero) si la recuperación económica va por buen camino o si seguimos (me temo) en nuestra larga travesía por el desierto.
GERÓNIMO
“La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos.” Platón. |
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