El mercado no deja de descontar que hemos visto el suelo en el vapuleado sector inmobiliario. ¿Seguro? En una crisis originada en el pinchazo de un burbujón de crédito, donde el sector inmobiliario ha sido uno de los principales actores, es importantísimo detectar el momento en el que frene su imparable caída.
Como no me cansaré de repetirles vivimos un momento único en la historia y por mucho que se afanen distintos e interesados estrategas, no existe comparación posible con el pasado. Está muy de moda revivir la Gran Depresión de los años 30 y el comportamiento bursátil posterior, pero ni se juntaron los mismos factores que en la crisis actual, ni las variables macroeconómicas eran las mismas, ni, sobre todo, existían los mismos jugadores de mercado: los numerosos hedge funds, fondos de inversión, sistemas de trading con los que nos toca pelear cada día. Por lo que lo único que nos queda es aferrarnos a los datos que vamos conociendo para intentar tomar decisiones de la manera más justificada posible.
Y ayer tuvimos dos importantes cifras que nos indicaron cómo está evolucionando el sector residencial estadounidense:
1. Viviendas iniciadas: 458.000 cuando el mercado esperaba 520.000. Muy mal dato y mínimo histórico de la serie. Representa una contracción mensual del -12,8%. 2. Permisos de construcción: 494.000 contra 530.000 esperados. También un pésimo dato. Supone una contracción mensual del –3,3%.
Se esperaban buenos datos, incluso sorprendiendo al alza, tras el dato de confianza de los constructores conocido hace días y que había remontado positivamente desde mínimos. Pero tal es la magnitud de esta crisis que todas estas encuestas de confianza y expectativas, que antiguamente funcionaban a la perfección como indicadores adelantados, se están comportando como lo que realmente son: vagas encuestas. Pero la realidad es que han salido dos datos muy negativos que ponen de manifiesto que la actividad en el sector residencial continúa su imparable deterioro debido al fuerte desajuste entre oferta y demanda que sigue lejos de corregirse.
Además, y como indicador de consumo, tuvimos unas malas cifras de ventas semanales de cadenas comerciales americanas que cayeron un –1,3% respecto a la semana anterior y un –0,3% frente al año anterior. Malas noticias por tanto para la esperada recuperación del consumo doméstico.
Por el lado microeconómico, los operadores bursátiles americanos se pasaron la sesión especulando con la posible sorpresa positiva en la publicación de resultados al cierre de mercado de Hewlett-Packard. Pues bien, lo que sucedió es que publicó una caída en ventas del –3% y que dio malas previsiones, decepcionando al mercado, y reflejando la debilidad en la demanda de ordenadores. El valor pasó de subir más de un +4% en la sesión a caer más de un –4% en el after market (después del cierre de mercado).
Mientras seguimos conociendo cifras y datos que para nada reflejan que la situación económica se esté estabilizando, no ya mejorando, las bolsas siguen a su aire subiendo día tras día acompañadas de un escasísimo volumen (indicador de la fortaleza y sostenibilidad de un movimiento) y protagonizando extraños bandazos intradía que desorientan al más experto de los operadores. Y lo que nos queda.
GERÓNIMO
“¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!” Groucho Marx. |
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Viviendas iniciadas y permisos de construcción - E.H.
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