Ante el interés manifiesto de varios bancos de inversión americanos en devolver las ayudas recibidas por el TARP (Troubled Assets Relief Program), el Tesoro de Estados Unidos estableció una serie de requisitos para hacerlo posible, como demostrar que estas entidades mantenían unos ratios de liquidez mínimos para poder continuar descongelando los mercados de crédito.
Pues bien, ayer el Tesoro Americano hizo público que 10 de las 19 entidades que han sido analizadas cumplen los requisitos establecidos por aquél para devolver los fondos recibidos y han sido autorizadas por lo tanto a hacerlo. ¿Y por qué muestran tanto interés estas corporaciones en devolver las ayudas? La respuesta es muy simple: para evitar injerencias políticas en su gestión y poder así, entre otras cosas, retomar la lucrosa política de bonus y poder mantener en sus redes al valioso capital humano que poseen.
El Secretario del Tesoro, Tim Geithner, comentó que la suma que en teoría se va a devolver alcanzaría los 68 mil millones de dólares, lo que supone un signo alentador sobre el saneamiento del sector financiero tras más de un año de noticias negativas en la industria. Además añadió que las autoridades públicas siempre se mostraron reticentes a inyectar dinero público en entidades privadas aunque cree que nuevos rescates ya no serán necesarios.
Por la parte de mercados, estos han confirmado la ruptura de la media móvil de 200 sesiones y se han tornado alcistas (de manual), con los sectores más cíclicos tirando del carro, especialmente materiales y energía, con un barril de petróleo superando la barrera psicológica de los 70 dólares. Este hecho me preocupa notablemente, ya que hemos frenado la caída de la actividad económica y puesto un suelo a la recesión, pero de ahí a iniciar una recuperación más o menos constante dista un mundo. Y un contexto de inflación de materias primas pondría en serio peligro la reactivación económica y nos podría empujar al abismo del que acabamos de escapar. Es bueno consolidar niveles, pero estamos yendo demasiado rápido y la velocidad sin control es una mezcla explosiva.
Pero los índices siguen empujando al alza buscando romper los máximos del año, y tomando esta subida de las materias primas como un síntoma de la recuperación de la economía China, en la que se siguen depositando muchas esperanzas de que sea la que lidere el nuevo ciclo de expansión económica. Aunque aquí les voy a dejar unos datos para que saquen sus propias conclusiones: • La economía china supone un 7% del PIB mundial frente al 46% de Estados Unidos y Europa juntas. • La inversión en China crece al 30%. Sí, pero la mayor parte es inversión pública, no se filtra en el sistema. • Las exportaciones caen con fuerza en el año, a ritmos del 22,6%. • Las autoridades chinas ya ponen de manifiesto la parálisis en el gasto privado. • El presidente del Banco Central de China decía hace unos meses que aumentar la demanda interna no sólo depende del empleo, que es un problema de mentalidad. Sí claro, y de un tejido de bienestar social desarrollado.
¿Realmente creen que China va a ser el motor del consumo mundial? Ni en sus mejores sueños.
Definitivamente toda esta crisis esta poniendo de manifiesto algo importante: los gigantescos beneficios producidos durante el boom crediticio se los han repartido unos pocos (los bancos de inversión) pero las no menos cuantiosas pérdidas se han socializado y las vamos a pagar entre todos. No es muy justo. Y todas estas inyecciones de dinero público en el capital de los bancos que una vez optimizado van a devolver me hacen sentir como si estuviera asistiendo a un espectáculo de magia tipo “ahora lo ves, ahora no lo ves, ahora lo vuelves a ver”. El único consuelo que me queda es que hemos evitado caer en una crisis sin precedentes y de consecuencias dramáticas. Pero sigue sin ser justo.
GERÓNIMO
“Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae” Confucio. |
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¿Quién se ha beneficiado del TARP? - E.H.
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