¿Se imaginan un mundo donde tengan que rebajar sus expectativas de vida? Si les dijeran que todo lo que conciben como normal, vacaciones, trabajo, expectativas salariales, hábitos de consumo, ocio etc...debe ser ajustado a la baja ¿están preparados para ello? Bienvenidos al nuevo mundo “normal”.
Nos encontramos sumidos en una turbia etapa económica donde no sabemos muy bien si estamos saliendo de la recesión, o si por el contrario vamos a profundizar en ella. Lo que si hemos empezado a escuchar y leer son mensajes de esperanza desde distintas autoridades y estrategas económicos como los manidos “brotes verdes” (me pregunto si Bernanke era consciente del revuelo que causaría su analogía), y diversos datos macro que han dejado de caer y han comenzado a repuntar señalando (según los analistas) que estamos saliendo de la recesión.
Pero ¿es cierto que estamos saliendo de la recesión económica? Y lo que es más importante ¿qué mundo nos espera cuando quiera que sea que empecemos a crecer?
Vamos por partes. Es cierto que la única forma de comprobar que efectivamente todos estos mensajes de optimismo están bien fundamentados es a través de los datos macro. Y uno de los más importantes, porque es un dato adelantando de la economía, es el ISM americano. Ante el repunte observado de este dato desde los mínimos, numerosos analistas y estrategas se han apresurado a asegurar que hemos iniciado la etapa de recuperación económica. Pero este dato, que es una encuesta a empresas manufactureras con diversas preguntas para ver cómo va su negocio (empleo, inventarios, nuevos pedidos, atrasos...), lo único que nos indica es que nos hemos alejado del abismo al que estábamos asomándonos, y lo que marca ahora es que seguimos en recesión. Hasta que no supere la cifra de 50 no indicará expansión económica. Los datos macro simplemente han hecho suelo. Es como tirarse de un avión sin paracaídas, la tierra es lo máximo que podemos caer. Ahora toca rebotar.
Nos enfrentamos a un nuevo paradigma económico en el que tendremos que variar nuestras expectativas de forma drástica, a la baja en este caso. El entorno de masivo endeudamiento empresarial y privado en el que nos encontramos sólo tiene una salida, el desapalancamiento. Y este proceso va a continuar durante muchos meses, años quizá. Los datos de tasa de ahorro (principalmente la americana) no dejan de repuntar corroborando la necesidad de sanear su balance que tienen los ciudadanos. Y la conclusión inequívoca que nos deja este hecho es que se va a producir un ajuste de capacidad global muy acusado hasta llegar a un nuevo e inferior nivel que se considerará normal. Las empresas mantendrán el ajuste de inventarios que ya están realizando en un nuevo nivel más bajo que se considerará normal, con el consiguiente impacto negativo en el mercado laboral. El gasto en consumo se reducirá provocando el ajuste a la baja de los beneficios empresariales. Las economías exportadoras y dependientes del consumo exterior (fundamentalmente americano y en menor medida europeo) como las asiáticas (sobre todo China) que han construido numerosas fábricas para abastecer a un exhausto y endeudado consumidor americano, se verán obligadas a cerrar muchas de estas fábricas y ya veremos qué capacidad interna tienen de sujetarse ante el proceso de ajuste de las economías occidentales. Viviremos en definitiva una especie de capitalismo 2.0, más regulado y dependiente del gobierno, y enfrentado a años de crecimiento anémico en los que nos iremos acostumbrando a rebajar las expectativas que hemos considerado “normales” hasta ahora, para vivir con las nuevas “normales”.
Y ahora toca saber el mundo que nos espera. Pues bien, ni yo ni nadie lo sabe. No pienso jugar a adivino, pero si les recomiendo que lean libros e informes económicos anteriores a los 80. Se darán cuenta que en crisis como la de los 70 también quebró de forma impensable la empresa de ferrocarril más grande de Estados Unidos, además de numerosos brókers, y los economistas de la época agonizaban intentando buscar soluciones a la crisis pensando que sería imposible volver a encontrar la senda del alto crecimiento económico. Y se encontró. Como se hará ahora aunque no tengamos ni la más remota idea de qué nuevas tecnologías y aventuras empresariales será necesarias para ello. Pero se encontrará, no tengan dudas.
GERÓNIMO
“El inversor realista vende a los optimistas y compra a los pesimistas” Benjamin Graham. |
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¿Cuándo saldremos de la recesión? - E.H.
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