Y es que la caída cercana al -2% de las bolsas americanas ayer, ha propiciado que los selectivos perforen los soportes y se queden en una situación delicada y preparadas para profundizar en la corrección iniciada hace unos días. Y el cierre hace unos minutos de Japón cayendo con fuerza un –2,39% va a meter mucha presión a la apertura europea.
Pero hoy es un día muy importante ya que comienza de forma oficial la temporada de resultados con Banesto y Alcoa en la parrilla de salida. Y con los índices en la cuerda floja puede servir de catalizador el panorama que dibuje el gigante del acero americano. O puede terminar de hundir los selectivos. En el caso de Banesto, estaremos atentos sobre todo a la cifra de mora y su visión sobre el sector en España.
Ayer, además, tuvimos alguna referencia importante.
Por un lado los pedidos de fábrica alemanes se han girado al alza quedando mucho mejor de lo esperado. Este dato es muy importante ya que si se confirma esta tendencia indicaría que las empresas ya tiene visibilidad y comienzan a invertir, con lo que podríamos dar carpetazo a la recesión.
Y para echar más leña al fuego uno de los asesores económicos de la administración Obama, comentó que EEUU podría estar planeando una segunda ronda de estímulos económicos. Esto no sentó nada bien a los operadores bursátiles ya que con el país endeudado hasta las pestañas, y con su solvencia puesta en entredicho por primera vez en su historia, otro paquete económico podría ser un suicidio.
Hoy comienza la importante reunión del G-8 que el primer ministro británico se ha encargado de inaugurar de manera oficiosa definiéndose “no complaciente y vigilante” en la coyuntura económica actual, y recomendando al resto de asistentes a la cumbre a no dar por zanjada la crisis ya que “el escenario sigue siendo demasiado débil para retirar las medidas de estímulo económico”.
Pero lo que hemos observado en las últimas semanas ha sido un cambio de sesgo en la visión de los agentes económicos que ha tornado positiva. No es que ahora vean el amanecer de las amapolas en el futuro más inmediato, pero han dejado de temer por la destrucción del sistema financiero para ponerle un suelo a esta crisis. Pero la psicología del gestor no difiere mucho de la del inversor particular, y también se deja atrapar por sus emociones que nublan su capacidad de gestión. Y probablemente en poco tiempo seamos testigos de si realmente estos inversores cualificados son disciplinados y entran en el mercado en los niveles que se habían marcado, o por el contrario se dejan guiar por sus miedos e inseguridades para, como tantas otras veces, esperar porque “seguro que cae un poco más”. Veremos.
GERÓNIMO
“El inversor realista vende a los optimistas y compra a los pesimistas”
Benjamin Graham.