China nos va a seguir dando mucho juego, no lo duden, ya que es la principal excusa para todo lo que sucede a este lado de los Cárpatos, ya sea bueno o malo. Y como no puede ser de otra forma, los principales economistas occidentales se han visto obligados a centrar sus esfuerzos y capacidad de análisis en el imperio del dragón. Y valiéndose de las cuestionables estadísticas que proceden de aquel país, las conclusiones siempre hay que ponerlas en cuarentena.
En el artículo que nos ocupa, Mr. Maskin trata de arrojar un poco de luz al panorama macro chino, con excelentes reflexiones:
· Las estadísticas chinas se han convertido en la envidia del mundo. En el segundo trimestre de 2009 reportaron un crecimiento del PIB del +7,9%. Además los mercados de valores e inmobiliario llevan una impresionante subida en 2009 también.
· ¿Cómo son estos datos posibles en medio de una recesión global? Pues a través de un impresionante paquete de estímulo económico aprobado a finales de 2008 que aportaría un 15% al PIB, además de un incremento de la demanda interna.
· El objetivo de crecimiento del PIB del 8% para este año se alcanzará por definición.
· China tiene una economía planeada, los políticos tienen control sobre su evolución y sobre las estadísticas publicadas.
· Una vez China ha previsto un crecimiento del 8% para este año, empieza a desembolsar fondos dirigidos a gasto público. Estos fondos son grabados como crecimiento del PIB, con lo que el gobierno chino puede controlar fácilmente el ritmo de crecimiento económico regulando el grifo de desembolsos a su antojo. De hecho la mayor parte de esos fondos cae en empresas públicas.
· Lo mismo ocurre con el dato de ventas al por menor. Los fletes de mercancías a las empresas al por menor son anotados como asunción de que son productos que realmente se van a vender, aunque de hecho no se vendan. Las ventas al por menor nominales han aumentado este año a tasas del 15%, aunque esos productos no se hayan vendido, pero como lo fletes sí se han producido ese es el dato recogido.
· El gran problema a la hora de acercarnos a los datos económicos procedentes de China, es que cuentan los envíos de productos como productos ya vendidos al consumidor final, y que cuentan el gasto público en proyectos, como proyectos ya terminados, y esto crea una nebulosa a la hora de determinar el impacto real de los planes del gobierno chino.
· De todas formas para los analistas extranjeros hay una forma de intuir el estado de la demanda interna china por la actuación del Banco Central de China, en función de su política económica. Y en el último trimestre se ha acelerado la liquidez del sistema, dándonos una pista de que quizá el consumo privado se está quedando rezagado.
Ya les comenté hace un par de días cómo occidente sigue fiando su recuperación económica a la capacidad de demanda de bienes y servicios por parte del gigante asiático. El problema radica en que, primero, queda bastante para que los chinos tomen el relevo de USA y Europa como principal contribuidor del PIB mundial, y segundo, que las estadísticas que provienen de China sean veraces....y yo no me creo ni una línea.
GERÓNIMO
“Lo mejor que podemos hacer por otro no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas.”
Benjamin Disraeli.