Cuando el sector privado asume demasiada deuda y los precios de los activos forman una burbuja, es cuestión de tiempo que ésta pinche y se produzca un agresivo desapalancamiento del sector privado. Y tras 20 años de desregulación, bajadas de impuestos, dinero fácil y, en definitiva, agresivo apalancamiento del sector privado, nos ha explotado en la cara la burbuja de crédito más grande que hemos conocido. Y ahora es cuando entra en juego el sector público intentando ocupar el puesto que deja libre el sector privado, inyectando capital en la economía y rebajando los tipos de interés al mínimo histórico y dejándolo en este nivel “todo el tiempo que sea necesario”.
Pero la gran recesión producida por el pinchazo de la burbuja de crédito hace que disminuyan agresivamente los beneficios de los Estados, lo que unido al endeudamiento que están asumiendo para tirar del carro económico, está empujando los déficits públicos a niveles jamás vistos desde la Gran Depresión de 1929.
Y en esta situación nos encontramos, intentando salir de una crisis de deuda (privada) con más deuda (pública). ¿Pero se puede salir de la crisis de deuda con más deuda?
La respuesta es “depende”. Reemplazar la deuda corporativa e hipotecaria con la chequera del gobierno de turno en principio es positivo, ya que el Estado es más solvente que las empresas, y puede subir impuestos, imprimir dinero etc...por lo que en la etapa inicial de la crisis su intermediación es balsámica.
Ahora bien, el éxito de este proceso de endeudamiento público para salir de la crisis dependerá del nivel de deuda estatal inicial, y de si esta política consigue realmente revitalizar la economía privada.
La duda que no tardará en quedar resuelta es ¿hasta dónde puede llegar el déficit público? Y más importante aún ¿quién y cómo se va a financiar este déficit?
Existen dos vías de financiación estatal:
· Privada, y nos encontramos en una situación de elevada tasa de desempleo mundial y con un consumidor en pleno proceso de desendeudamiento, y con las empresas en la misma situación, ajustando costes agresivamente, reduciendo deuda y sin ver clara la evolución de la demanda final.
· Y pública, y cuando el Gobierno de turno salga a los mercados de capitales con su enorme paquete de deuda, se va a encontrar con multitud de paquetes del mismo tipo procedente del resto de países.
Complicado ¿no creen? Bueno, a lo mejor nos visitan los marcianos y nos salvan la papeleta.
Esta tremenda recesión va a poner de manifiesto a nivel global, qué gobiernos son fuertes y cuáles débiles. Y sin duda va a dejar una estela de vencedores y vencidos con consecuencias para el comercio mundial en el medio plazo. Pero también queda claro que no vamos a poder dejar caer a ningún país en bancarrota, ya que las consecuencias para la economía global serían muy duras, en un periodo de crecimiento económico mundial tan debilitado.
GERÓNIMO
“The more the debtors pay, the more they owe.”
Paradoja de Fisher.