Con el recrudecimiento de la crisis griega y la bajada de ayer del rating de la deuda española por parte de la agencia de calificación crediticia Standard & Poor's de AA+ a AA, y poniéndola en perspectiva negativa lo que augura una nueva bajada de rating, es importante echar un vistazo a lo que decían las autoridades europeas hace dos meses cuando explotó Grecia.
- El presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, hablando como portavoz de los Ministros Europeos de Finanzas tras una reunión oficial de la Unión Europea:
“Grecia es responsable de la consolidación de sus finanzas públicas. Es un problema interno griego.”
- El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet:
“Todos tienen que cumplir sus cometidos. Tenemos un problema particular con Grecia, pero el resto de países tienen sus propios programas y deben completarlos. Es fundamental que todos los Jefes de Estado hagan lo que sea necesario para asegurar la unidad del Euro.”
Y por supuesto tenemos que fijarnos en uno de los primeros comentarios de Angela Merkel, la Canciller alemana, y siempre teniendo presente que estamos en año electoral alemán:
“Los alemanes no deben pagar las defectuosamente intencionadas políticas presupuestarias de otros.”
La crisis de la deuda soberana griega ha llegado a su punto más álgido esta semana con la bajada de rating de la misma por parte de S&P, entrando de lleno en la categoría de “bonos basura”. Y la agencia de (des)calificación creditica ha dejado claro cómo ve el presente de Grecia: “Los riesgos financieros en el medio plazo siguen creciendo a pesar de los esfuerzos de consolidación fiscal del Gobierno griego.”
Y el futuro: “La perspectiva de futuro es negativa ante la dificultad existente de implementar las medidas de austeridad”.
Vamos que le dan poca credibilidad a la Administración de Papandreou.
Pensar que la solución de la tragedia griega, y por extensión de las endeudadas economías occidentales, será resuelta de forma rápida y poco dolorosa es bastante ingenuo. El paquete de ayuda diseñado para Grecia es de 45.000 millones de euros (30.000 de la Unión Europea y 15.000 del FMI). Y esto sólo cubre las necesidades más inmediatas. ¿Y qué pasará cuando haya que ayudar a España, o a Portugal, o a Italia?
Tenemos unos cuantos años por delante para purgar los excesos cometidos. El problema fiscal no habrá terminado hasta que se implementen en todos los países medidas draconianas de austeridad. A costa del crecimiento económico futuro.
Solamente dos meses después de los comentarios de Papaconstantinou el Titanic comienza a hundirse.
GERÓNIMO
“The more the debtors pay, the more they owe.”
Paradoja de Fisher.