Honestamente y apoyándome en datos fundamentales de la economía (datos macroeconómicos y resultados empresariales), y datos técnicos (nivel de sobreventa, retrocesos de Fibonacci), el mercado y numerosos valores en concreto, está dando una buena oportunidad de entrada. No es normal que empresas como el Banco Santander que es el banco que mayor beneficio neto ha publicado en 2009 (9.000 millones que se dice pronto), que la mayor parte de sus ingresos proviene de fuera de España, con mención especial para Brasil, con una rentabilidad por dividendo del ¡7%!, y que cada vez que tenemos ruido soberano castiguen al valor con caídas superiores al 7%.
Los últimos datos macro conocidos en USA (pedidos de fábrica, ventas de viviendas), y en Europa (el indicador adelantado PMI), así como los últimos números empresariales publicados a ambos lados del Atlántico, invitan al optimismo. Confirman que estamos en la senda de la recuperación. ¿Que si estos buenos datos van a tener continuidad en el futuro? Pues nadie tiene la bola de cristal, la visibilidad es muy reducida, pero se están dando pasos con firmeza para ello. Miren al futuro con optimismo.
Es bueno leer la historia financiera de antes de 1980, antes de esta etapa conocida como “la Gran Moderación” que ha concluido en el crash de 2008. Esta buena etapa es la que han vivido la mayoría de los operadores de mercado, con sus pequeñas crisis que se resolvieron rápidamente. El desafío actual es nuevo, y en el pasado tenemos buenos ejemplos de desesperación absoluta, de impensables quiebras de mega-empresas, de incapacidad de ver luz al final del túnel en forma de creación de empleo, de crecimiento económico etc...pero una y otra vez salimos del agujero en el que una y otra vez caemos. No se preocupen, de esta también saldremos.
Esta gran masa psicológica que es el mercado de valores se supone que refleja de manera eficiente los fundamentales de la economía, y sobre todo las expectativas de beneficios empresariales futuros, desorbitados en muchos casos. En una coyuntura como la actual en la que la visibilidad se reduce a un trimestre, en la que no sabemos qué sucederá cuando desaparezcan las medidas de apoyo público que han relanzado la economía, ni tampoco cómo van a paliar los gobiernos sus elevados déficits, cualquier ruido de mercado (Grecia, Goldman) va a tener agudas repercusiones. Pero no tengan duda de que, como dice Benjamin Graham en su libro “el Inversor Inteligente” (el mejor libro de inversión) “de ésta también saldremos”.
GERÓNIMO
“El inversor inteligente es aquel que compra al pesimista y vende al optimista.”
Benjamin Graham.