Vamos a comenzar hablando de los fríos datos. El Banco Central Europeo se reunió ayer y decidió mantener los tipos en el 1%. En la comparecencia de Trichet en la posterior rueda de prensa tuvimos más cucharadas de lo mismo, tipos en nivel adecuado, crecimiento mejorando pero débil, inflación controlada, etc. Nada nuevo. Pero el mercado esperaba mucho más del BCE, a la vista del devenir de los acontecimientos en la zona. Un mensaje de fuerza para combatir el problema, algo. Pero Trichet se mostró incapaz de flexibilizar su rígido discurso. Demasiado pobre y decepcionante.
Además conocimos datos macroeconómicos en Estados Unidos que superaron las expectativas del mercado, confirmando que la economía del Tío Sam continúa en la buena senda de la recuperación. Por un lado el dato de productividad subió hasta el +3,6% frente al +2,5% esperado. Por otro, los costes laborales unitarios vuelven a caer, esta vez un –1,6% (dato positivo para los márgenes empresariales). Finalmente y como anticipo del importantísimo dato mensual de empleo americano, las peticiones semanales de subsidio de desempleo cayeron a 444.000 personas desde las 451.000 de la semana anterior, quedando por debajo del promedio mensual de 459.000 personas.
Pero las bolsas están centradas ahora mismo en la crisis de deuda soberana, y quien ayer le dio la puntilla a los mercados fue el FMI, con su sugerencia a los países más endeudados como España, para que apliquen lo antes posible los ajustes del déficit. Por cierto que en este sentido y al hilo de una visita del FMI en España, un periodista español preguntó a los mandatarios del FMI que “qué tipo de visita era esta”, a lo que respondieron que “rutinaria”. El periodista les insistió que “cuántas visitas rutinarias llevaban en 2010”, la respuesta contundente: “una, Grecia”.
Y rumores. Ayer por la mañana el mercado subía con el rumor de que el BCE iba a bajar tipos por sorpresa para dar un empujón a los mercados. Más aún, que iba a lanzarse a comprar deuda griega. De locos, de hecho si se hubiesen confirmado los rumores, sería bastante negativo para la economía ya que por un lado el mensaje con la bajada de tipos es que estamos bastante peor de lo que creemos, y la compra de deuda griega significa monetizarla, es decir, inflación en vena. Y recuerden que está espectacular e histórica ampliación de la base monetaria realizada por los bancos centrales en algún momento tiene que hacerse ver.
El siguiente rumor, posteriormente confirmado, ha sido la reestructuración de la deuda de Dubai. Incapaz de hacer frente a sus obligaciones de pago. Ni sus Emiratos vecinos pueden/quieren ayudarles.
Por último ya habrán tenido noticias de lo que ocurrió ayer en Wall Street. Sí, las bolsas americanas cayeron más de un 3%, pero el asunto del Dow Jones que a las 20:30 se desplomó un ¡9%! traerá cola. Lo más espeluznante es que le están echando la culpa a un trader que confundió la palabra million por billion con B de burro, que es lo que nos están llamando al resto de la comunidad inversora. No tengo palabras. Ahora estamos pendientes de conocer qué va a suceder con esas operaciones que se hicieron en ese rango, si se anulan o no.
Cuando en periodos de bonanza y calma financiera tienen claro lo que harían en momentos de irracionalidad, asegurarían que no se volverían a dejar contagiar por el pánico de la masa, pues ahora tienen una nueva oportunidad de mostrarse a sí mismos serenos en la tempestad. Les dejo una frase de Marie Curie que personalmente me ayuda mucho: “No hay nada que temer en la vida, sólo hay que entenderlo”.
Buen fin de semana.
GERÓNIMO
“El inversor inteligente es aquel que compra al pesimista y vende al optimista.”
Benjamin Graham.