Existe una corriente de opinión cada vez mayor que culpa de todos nuestros males económicos a los especuladores financieros. Este pensamiento es alentado una y otra vez con mensajes dirigidos hacia la opinión pública desde políticos, jueces y medios de comunicación.
No se dejen manejar por la demagogia barata y el intento político de escurrir el bulto. Este grave problema al que nos enfrentamos ha sido fomentado por todos, empezando por los políticos con su actitud pasiva en el ámbito regulatorio y activa a la hora de llenarse los bolsillos con la especulación inmobiliaria, de los bancos, por la absoluta ausencia de control de riesgos en plena burbuja de crédito, otorgando préstamos a cualquiera que entrase por la puerta de la sucursal, y por último de todos nosotros, que nos hemos endeudado hasta las cejas con operaciones inmobiliarias principalmente, sin pensar que los tipos de interés pueden y deben subir en algún momento, o que podemos perder nuestro empleo o ver minorada nuestra capacidad adquisitiva etc...
Al hilo de todo esto, la Canciller alemana, Angela Merkel se ha destapado hoy con una serie de andanadas que están convulsionando a las bolsas y al euro en la apertura.
Primero quiere que más países se unan a las intervencionistas medidas que les he señalado al principio, lo que es realmente negativo para los mercados ya que drenas liquidez y generas desconfianza entre los inversores. Luego ha comentado que el euro está en peligro, y que se deben aplicar medidas muy severas para aquellos países que incumplan los déficits, incluyendo la retirada de ayudas de la UE. Por último va a presentar un plan de nueve puntos para salvar al euro.
Es importante que tengan claro que la sangre de la economía es el dinero. Éste debe fluir constantemente para mantener la rueda del crecimiento girando sin parar. Corresponde a las autoridades poner las medidas adecuadas para que la cantidad de efectivo que circula sea el correcto, ni excesivo ni escaso. Pero no caigamos en el error de culpar a supuestos especuladores financieros que persiguen la destrucción de los países, ya que no es cierto. Usted como inversor tiene el derecho de invertir su dinero en el activo que crea que le va a proporcionar mayor rentabilidad. Y afortunadamente tenemos instrumentos que nos ayudan a sacar rentabilidad de aquellos activos que están excesivamente sobrevalorados y cuyo precio debe caer. Esto no es especular. No solo se invierte pensando en que todo va a subir, o viviríamos en una burbuja permanente.
Efectivamente en el sistema existían vacíos legales que han aprovechado los bancos de inversión con sofisticados productos financieros. Se debe dotar al sistema por tanto, de una nueva regulación y de transparencia. Pero lo que no podemos es cargarnos los mercados financieros ni intervenirlos hasta reducirlos a la mínima expresión, ya que proporcionan la gasolina que mueve el motor de la economía.
GERÓNIMO
“El inversor inteligente es aquel que compra al pesimista y vende al optimista.”
Benjamin Graham.