Pues bien, dentro de la dificultad que entraña realizar cualquier tipo de informe fiable concerniente a China, debido como saben a la opacidad del sistema, el equipo de estrategia de inversiones de Axa ha realizado un interesante estudio en el que resalta el sobrecalentamiento de la economía china debido a la formación de una burbuja en su sector inmobiliario.
Y tras el colapso financiero de 2008, desde junio de 2009 los precios inmobiliarios chinos han vuelto a subir otra vez, mostrando en abril de este año un incremento anual del 12,8%. Pero es remarcable la disparidad que se observa en el crecimiento de distintas provincias, mostrando un mayor crecimiento aquéllas zonas residenciales más exclusivas (23,8% interanual). Por su parte el sector inmobiliario de oficinas crece a ritmos interanuales del 6,7%.
Pero más que en los precios, la euforia residencial china se observa en la construcción: en los primeros cuatro meses del año, se ha producido un incremento del 63% de las viviendas iniciadas comparado con el mismo periodo de 2009.
Durante los últimos 15 años de ha arrasado completamente con los centros de las principales ciudades, remodelándolas y urbanizándolas por completo. El impresionante boom inmobiliario vivido ha instaurado una actitud inversora de comprar y aguantar, por lo que no es raro ver apartamentos vacíos durante años.
Además al abanico de productos en los que puede invertir el particular es bastante reducido, limitándose a depósitos bancarios, bolsa e inmuebles, ya que prácticamente no hay emisiones de deuda pública ni privada.
Pero desde inicio de 2010 el Gobierno chino ha comenzado a tomar medidas contra los segmentos menos “sanos” del mercado. Estas medidas se pueden agrupar en torno a cuatro principios:
1. Acceso al crédito limitado.
2. Reducción del apalancamiento incrementando los requisitos de pago (hasta un 50% por la adquisición de la segunda vivienda).
3. Reducción de la presión de la demanda de terrenos, incrementando las ventas de suelo y prohibiendo a las empresa públicas que no sean especialistas inmobiliarias, que realicen transacciones de propiedad.
4. Apoyo a los que acceden a la vivienda por primera vez, incrementando el gasto público.
Estas medidas comienzan a tener efecto, aunque claramente el Gobierno chino necesita reformar el pernicioso sistema de impuestos, grabando a los propietarios de viviendas. Además, necesita flexibilizar su sistema financiero ofreciendo mayores alternativas a los inversores.
GERÓNIMO
“El inversor inteligente es aquel que compra al pesimista y vende al optimista.”
Benjamin Graham.