La encuesta ZEW ha dado hoy un resultado mixto, con un dato de las condiciones actuales mucho mejor de lo esperado, pero con una visión de las expectativas futuras mucho peor de lo esperado. Y esto último es lo que importa.
El componente de expectativas se derrumbó hasta el 28,7 desde el 45,8 anterior, siendo el peor dato desde abril 2009.
Por su lado, el componte de condiciones actuales salió mucho más fuerte, a –7,9 desde el –21,6.
Dado que se trata de una encuesta, y está más cercana al mundo financiero que a la economía real, no cabe duda que la volatilidad de las bolsas de las últimas semanas, ha influido sin duda en el ánimo de los inversores encuestados, que se han decantado por dibujar un panorama mucho más sombrío que hace un mes. Cuestión de emociones.
Junto con la volatilidad (miedo) de los mercados financieros de las últimas semanas, la perspectiva de un futuro repleto de medidas de austeridad por parte de los gobiernos europeos, puede haber deprimido las expectativas de crecimiento económico. Además, las presiones regulatorias a las que aparentemente se van a ver sometidas las entidades financieras, pueden meter más presión si cabe a los mercados de crédito.
La tremenda caída de las expectativas en un mes es la segunda mayor desde octubre de 2008.
Pero limitando parcialmente el daño que puede hacer el dato de expectativas futuras, la sorprendente fortaleza del componente de condiciones actuales puede estar reflejan los fuertes datos de producción industrial conocidos recientemente.
No cabe duda de que se trata de un dato ZEW muy negativo, ya que la partida más negativamente afectada ha sido la de expectativas, que es la que nos importa.
La cifra de junio nos aleja de las últimas conocidas, que se situaban en niveles muy altos y que eran consecuentes con una fuerte recuperación económica.
De hecho, quizá el dato se muestre ahora más realista, y no sería de extrañar que si continúa el ruido de los défictis gubernamentales, los próximos meses continuemos viendo como caen las expectativas de los inversores.
GERÓNIMO
“El inversor inteligente es aquel que compra al pesimista y vende al optimista.”
Benjamin Graham.