Si a lo anterior añadimos que la deteriorada situación fiscal está incrementando las primas de riesgo y, por tanto el coste de financiación de los bancos, nos encontramos en una delicada coyuntura en la que podríamos volver a necesitar a los gobiernos inyectando capital en los bancos, justo cuando están recortando el gasto al máximo.
¿Y cuál ha sido la respuesta de las autoridades ante el deterioro del panorama fiscal? Pues para empezar, el Banco Central Europeo ha inyectado más liquidez al sistema a través de las subastas a tres meses sin límite, además de comprar bonos a discreción en mercados que no funcionen correctamente.
Además, la Unión Europea tiene preparado un gigantesco paquete de ayuda (EFSF por sus siglas en inglés) que será utilizado en el caso de que algún país de la zona necesite ser rescatado.
Desgraciadamente estas medidas consistentes en inundar de liquidez el sistema no nos sacarán del círculo vicioso que comentábamos al principio, aunque compran tiempo para hacerse cargo del problema.
Pero la experiencia europea de los dos últimos años sugiere que tapar los desequilibrios con liquidez, puede ralentizar aún más si cabe el problema de la solvencia de bancos y gobiernos.
La liquidez proveniente del BCE crea un perverso incentivo para los bancos, par los que liquidez virtualmente ilimitada al 1% es una panacea. Con lo que en vez de ampliar capital más agresivamente o a acogerse a los planes de reestructuración, se han dedicado a pedir prestado a corto a niveles cercanos al 0% para a su vez comprar bonos a largo plazo (gobiernos) que ofrecen un tipo mucho más alto. Con lo que el riesgo soberano de sus balances se ha disparado.
Sin duda no existe una fácil solución al tremendo problema que afrontamos. Dado el tremendo problema de bancos y gobiernos, todo apunta a que vamos a tardar un largo periodo de tiempo en solucionarlo.
Los economistas de Morgan Stanley apuntan a que la solución más plausible al problema sería una recapitalización y consolidación del sector bancario mucho más agresiva, junto a reformas fiscales y estructurales radicales de los países de la periferia europea (España, Grecia, Italia, Portugal).
GERÓNIMO
“El inversor inteligente es aquel que compra al pesimista y vende al optimista.”
Benjamin Graham.