Los últimos resultados de flujos conocidos por la Reserva Federal americana confirman esta tendencia, con el total de deuda privada reduciéndose, mientras que la deuda pública continúa incrementando su tamaño.
La noticia positiva de este informe de flujos es que la deuda agregada (privada y pública, financiera y no financiera) está disminuyendo, pasando de un récord del 359% sobre PIB, al 342% sobre PIB a fecha de marzo. Sin duda esta caída es debida al sector financiero, que ha dejado de prestar.
Hace 18 meses el sector privado no podía o no quería pedir más dinero prestado, lo que obligó al sector público a ocupar su lugar. Además, con el sector financiero en problemas, el sector público tuvo que hacer también las veces de prestamista. En otras palabras, el desapalancamiento del sector privado sólo ha sido posible gracias al apalancamiento del sector público.
Lo que fue una burbuja de crédito privado, se ha convertido en una burbuja de crédito público.
De todo esto podemos deducir que tras salvar a la economía mundial representando a los agentes económicos que iban siendo víctimas de la burbuja, el sector público se encuentra caminando por la delgada línea que separa salirse demasiado pronto de la economía antes de que se incorpore el sector privado, o tardar demasiado en salir y provocar con ello un agravamiento de la crisis de deuda soberana de la que estamos siendo testigos en las últimas semanas.
Las buenas noticias son que la economía puede seguir creciendo incluso con el sector privado en pleno proceso de desendeudamiento, por el peculiar modo en que el crédito afecta al crecimiento. El crédito es un recurso mientras que el PIB es un flujo. El la aceleración del crédito la que afecta al crecimiento.
Los fundamentales de los activos determinan su precio en el largo plazo, pero las burbujas de crédito y sus posteriores pinchazos pueden determinar las valoraciones en el corto plazo. Y la burbuja de crédito que acaba de explotar elevó mucho las valoraciones de los activos, y deberíamos esperar ahora una dramática caída en las expectativas de revaloración de activos.
Buen fin de semana.
GERÓNIMO
“El inversor inteligente es aquel que compra al pesimista y vende al optimista.”
Benjamin Graham.