Mr. Koo tiene bien claro y nos alerta del peligro de cometer los mismo errores que Japón a la hora de salir de una recesión de balance. Para el economista japonés juntar en el tiempo el desendeudamiento del sector privado con la consolidación fiscal (la retirada del sector público de la economía para reducir el déficit), es una mezcal altamente explosiva con consecuencias destructivas para la economía. Y piensen que es lo que están haciendo las economías desarrolladas ahora mismo, empezando por España.
¿Y qué medidas deberían adoptar las autoridades de la Eurozona ahora?
La mayoría de las economías europeas (incluyendo UK) han dado un paso adelante en su política de anteponer como objetivo la reducción del déficit público. Craso error, y como se acentúe esta tendencia la economía europea caerá con total probabilidad en una recesión económica más profunda.
La razón es que la mayoría de los países europeos están atravesando una severa recesión de balance, con el sector privado (familias y empresas) esforzándose por pagar deudas y aumentar el ahorro. Y cuando el sector privado se encuentra en semejante tesitura la única opción que le queda al sector público es intervenir en la economía, o de otra forma la abrupta caída de la demanda provocaría la entrada en una espiral deflacionista (léase Japón).
En el caso de España, el Gobierno español respondió a la crisis con un paquete de medidas que absorbió el superávit de 2007 y lo convirtió en el sustancial déficit que tenemos ahora. Pero si miramos al incremento del ahorro entre 2007 y 2009, vemos que este ha supuesto un 18,34% del PIB español, mientras que el gasto público en el mismo periodo representa un 13,09% del PIB. Es decir, el Gobierno español puede contar con un colchón adicional de ahorro privado para reducir el déficit sin necesidad de apurarse recortando el gasto público.
España, Portugal e Italia tienen una tasa de ahorro adecuada para financiar su déficit fiscal, por lo que un paquete de ayuda europeo no tiene ningún sentido. Y en la situación de desendeudamiento en que se encuentra el sector privado en estas economías, la única medida que puede relanzar el crecimiento económico es el estímulo fiscal (justo lo contrario a lo que están proponiendo y haciendo los países europeos en la actualidad).
La consolidación fiscal en los países más afectado de la Eurozona sería un desastre, como lo fue en Japón en la década de los 90. Estos países no necesitan preocuparse por sus déficits hasta que se aseguren que la demanda privada está de vuelta. Preocuparse ahora mismo por el tope establecido por el Tratado de Maastricht del 3% de déficit sobre PIB simplemente es una locura sin sentido alguno.
El estímulo fiscal debe permanecer hasta que el sector privado regrese para quedarse.
GERÓNIMO
“El inversor inteligente es aquel que compra al pesimista y vende al optimista.”
Benjamin Graham.