En su anunio, el PboC dijo: “Se ha procedido a avanzar la reforma del tipo de cambio del Renminbi para aumentar su flexibilidad”.
Este comunicado pone fin a dos años de paridad fija del yuan con el dólar americano, lo que debería mejorar la competitividad de las empresas norteamericanas respecto a las importaciones chinas.
El movimiento de la moneda china facilitará la transición estructural hacia una economía china más equilibrada, cambiando su perfil de “exportadora” hacia un perfil mucho más “doméstico”, apoyada en el consumo interno. Lo cual supone una gran noticia para las empresas de los países industrializados, que pueden sustituir a un consumidor occidental tremendamente endeudado, por otro emergente con una alta tasa de ahorro y un enorme potencial.
La revaluación del renminbi no se hará únicamente contra el dólar, sino que apunta a un movimiento gradual hacia un mecanismo mucho más flexible, similar al que había antiguamente en el que el renminbi tenía un cambio fijo respecto a una cesta de divisas.
Pero podemos señalar las implicaciones más relevantes de esta flexibilización:
· Ayudará a aliviar las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China.
· Rebajará las presiones inflacionistas en China, y por tanto la amenaza de subida de tipos, debido a que se reducirá la importación de inflación.
· En el medio/largo plazo el movimiento facilitará la transición estructural hacia una economía equilibrada, enfatizando el consumo doméstico sobre las importaciones.
· Las bolsas asiáticas se verán claramente beneficiadas, sobre todo Hong Kong/China.
Aunque es difícil predecir cuándo se producirá el movimiento con exactitud, el mercado está anticipando claramente los beneficiosos efectos de esta flexibilización. Y los principales sectores que se verán afectados más positivamente por esta apreciación del renminbi serán los que tengan los costes en divisa extranjera y los ingresos en yuanes, como por ejemplo energía (petróleo), consumo, industriales y materias primas.
GERÓNIMO
“El inversor inteligente es aquel que compra al pesimista y vende al optimista.”
Benjamin Graham.