Los tipos a largo (10 años) del mundo desarrollado están cayendo en las últimas semanas, con las (des)honrosas excepciones de España, Grecia y Portugal por motivos obvios. La rentabilidad del Bono del Tesoro americano a 10 años ha caído hasta el 3,13% cuando a principios de mayo estaba casi al 4%. Si miramos los tipos a 10 años de los países componentes del G7, observamos que están en los mismo niveles post-Lehman, cuando alcanzaron el nivel de rentabilidad más bajo en medio del pánico general.
Claramente existe un factor que debemos tener en cuenta para explicar este movimiento a la baja de los tipos, y es que funcionan como refugio ante la crisis y la incertidumbre de una recuperación que no está tan clara como parecía, por lo que los inversores huyen de los activos de riesgo y se refugian en la renta fija, provocando que los bonos suban de precio y caigan en rentabilidad.
Pero ateniéndonos a los últimos movimientos, parece que los últimos y decepcionantes datos macroeconómicos que hemos conocido han funcionado como catalizador negativo. La caída de la rentabilidad del Bono Americano a largo plazo ha coincidido con la publicación de los últimos y negativos datos macro.
Hay que resaltar que en el caso de los mercados de Estados Unidos, han sido los que mejor se han comportado en la primera mitad del año dentro de los países occidentales, pero en el último mes han empezado a hacerlo peor que los mercados europeos, justo el periodo de tiempo en el que se ha puesto en duda la capacidad de crecimiento económico del gigante yanqui.
¿Deberíamos preocuparnos entonces de las señales de advertencia que están enviando las curvas de tipos de interés?
La principal señal de aviso, de manual, es cuando se invierte la curva (los tipos a largo están por debajo de los tipos a corto). Y actualmente las curvas de tipos están excepcionalmente empinadas (los tipos a corto están mucho más bajos que los tipos a largo). ¿Buenas noticias por tanto? Realmente no. En Estados Unidos el tipo de intervención está en el ¡o%!, y en Europa en el 1%. Es decir, parece un poco complicado que se llegue a invertir la curva ¿no creen?
Ya hemos conocido un ejemplo reciente de este hecho: Japón. Tras el pinchazo de su burbuja de crédito en los 90 la curva nunca se llegó a invertir debido a sus microscópicos tipos de interés a corto plazo, era materialmente imposible. La señal de aviso real que dieron los tipos japoneses al mercado fue la abrupta caída de las rentabilidades de los bonos nipones a largo plazo. Como ahora.
Buen fin de semana.
GERÓNIMO
“El inversor inteligente es aquel que compra al pesimista y vende al optimista.”
Benjamin Graham.