Y la confianza consumidora de junio ha caído 10 puntos hasta los 52,9 desde el 62,7 anterior, frente al consenso que esperaba un 62,5. Pésimo dato por tanto.
Pero lo más grave es que si descomponemos el dato, la peor parte se la lleva el componente de expectativas, que se desploma al 71,2 desde el 84,6 anterior.
Por su parte la percepción de la situación actual cae a 25,5 desde el 29,8.
También sufre un deterioro el componente de percepción de empleo, desde –39,3 a –40,5. Esto nos indica que menos del 5% de los encuestados considera que existan grandes posibilidades de encontrar empleo.
Incidiendo en los componentes nos encontramos que sólo el 10,6% de los encuestados consideran que van a ver incrementada su renta en los próximos meses. Como consecuencia de ello, el porcentaje de personas dispuestas a adquirir un coche en el futuro inmediato desciende del 6% al 3,7%, marcando un nuevo mínimo histórico.
Por último, los que tienen pensado adquirir un inmueble son solamente el 1,9%, el mínimo desde diciembre.
Por la parte de precios, la inflación esperada para los próximos doce meses cae una décima hasta el 5,2%. Esta cifra se encuentra en los mínimos de la serie, enviando una señal de nulas presiones inflacionistas.
Este viernes va a ser muy importante conocer la cifra mensual de empleos yanquis de junio. El mercado espera una caída de 100/130 mil empleos. Se supone que el dato va a estar influenciado por los despidos de los trabajadores contratados para realizar el censo electoral americano. Bueno, como también estuvieron influenciados los datos anteriores pero de forma positiva.
Eso sí, vamos a quedarnos con las palabras que dijo ayer Obama: “la economía americana se está fortaleciendo y recupera empleos”.
El dato de confianza nos muestra claramente que la mala percepción del consumidor de la economía en general y del mercado laboral en particular, está lastrando su predisposición a gastar.
Además, se demuestra que una vez han desaparecido las ayudas americanas para la adquisición de la vivienda, o para la compra de coches, la demanda privada desaparece, reafirmando la teoría de los que consideran que estamos cometiendo un error global al obcecarnos en reducir el gasto público a toda costa, lo que nos va a empujar de nuevo a la recesión económica.
GERÓNIMO
“El inversor inteligente es aquel que compra al pesimista y vende al optimista.”
Benjamin Graham.